
Un estudio reciente publicado en Nature Communications ha mostrado que terapias muy diferentes —como antidepresivos, terapia electroconvulsiva (TEC) y terapia de convulsiones magnéticas (MST)— modulan una red común en el cerebro relacionada con la mejoría de los síntomas depresivos.
Esta “red terapéutica” tiene como centro al complejo amigdalino, una región clave para el procesamiento emocional, y está conectada con genes, neurotransmisores y funciones cognitivas implicados en la depresión.
Lo más interesante es que otras intervenciones como la estimulación cerebral profunda (DBS) y la estimulación magnética transcraneal (rTMS) también se dirigen a esta misma red, lo que abre la puerta a tratamientos más personalizados y eficaces.
Además, se observó que cuanto más se fortalecía la conectividad dentro de esta red tras un tratamiento con rTMS, mayor era la mejoría clínica en los pacientes con depresión.
Fuente: Distinct antidepressant therapies act on a common brain network, Nature Communications (2026). https://www.nature.com/articles/s41467-025-67945-5
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