
En la literatura científica contemporánea no existe una única teoría que explique por completo la depresión, pero la hipótesis más aceptada y consolidada es el modelo biopsicosocial con énfasis en la disfunción de los circuitos neurobiológicos del estrés. Esta moderna perspectiva, integra y supera las antiguas hipótesis monoaminérgicas.
La hipótesis más aceptada en la actualidad es que la depresión no deriva de un único déficit neuroquímico, sino de una alteración compleja de los sistemas de estrés, la plasticidad sináptica y los circuitos emocionales, sobre la cual interactúan vulnerabilidades genéticas y factores ambientales. Este modelo integrador explica mejor la heterogeneidad clínica, la variabilidad en la respuesta a tratamientos y la interacción entre biología y entorno.
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