LA ENVIDIA

Envidia procede del latín “Invidia”, que significa “el que no ve con buen ojo”. En la mitología romana, encarnaba una diosa que representaba la venganza y los celos. Su equivalente griego era la fusión entre Némesis y Ptono, un espectro femenino cuya cabeza estaba conformada por serpientes. En la biblia es escenificada en el Génesis, en la rivalidad fraternal del mito de Caín y Abel. Con la irrupción de la moderna metapsicología, la envidia comenzó a ser interpretada como un sentimiento capaz de socavar el amor, el cuidado y la gratitud. El enojo dirigido hacia otra persona que posee algo que se desea, se ha asociado a la ira y la destrucción. Las primeras interpretaciones pseudocientíficas no la han dejado en mejor lugar que la religión, por lo que persiste la creencia de que debe ser sustraída a través de la psicoterapia. En la neuropsiquiatría moderna no ha conocido mejor suerte tras ser reemplazada por los celos, un subterfugio empleado para sortear las históricas connotaciones de la tradición judeocristiana europea. Más informacion en

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