
La psicoterapia, especialmente cuando se lleva a cabo de manera sistemática y basada en evidencia, puede inducir cambios neurobiológicos observables en el cerebro. Diversos estudios en neurociencia han demostrado que la intervención psicoterapéutica no solo modifica patrones conductuales y cognitivos, sino que también produce alteraciones funcionales y estructurales en el sistema nervioso central. La psicoterapia puede modificar la conectividad entre regiones cerebrales clave, como la corteza prefrontal, la amígdala y el hipocampo. Un ejemplo lo constituye los trastornos de ansiedad, se observa una disminución en la hiperactividad amigdalar y un aumento en la regulación desde áreas prefrontales después de terapia cognitivo-conductual (TCC).
Más información en https://psiquiatrasevilla.es