Las personas más satisfechas en sus relaciones, están más conectadas a otros, por lo que su cuerpo y su cerebro se mantienen saludables por más tiempo. Todo indica que la neurociencia actual está cada vez más cerca de delimitar cuáles son las vías cerebrales y permitirnos conocer qué moléculas están implicadas en las sensaciones placenteras. Sabemos que sustancias como la Dopamina, la Serotonina y las Endorfinas son sustancias que son liberadas en determinados núcleos en el cerebro cuando sentimos bienestar. La pregunta que surge es en qué medida podemos cambiar nuestro interior y si somos capaces de transformar estados displacenteros por otros que generen un bienestar más permanente. Las primeras cuestiones consisten entonces…¿Estamos preprogramados, si es así… en qué medida? ¿Tiene algo que ver el amor en todo ésto? Más información en http://www.psiquiatrasevilla.es